Karabaj no necesita disculpas, sino que desea la verdad

El pueblo al que no se puede vencer…

Sarkis Tsaturyan (Red Voltaire)

MOSCU, 3 de abril 2016, 14:42 — REGNUM. Yo no escribo a menudo sobre Nagorno Karabaj, pero ahora es precisamente aquel momento cuando es necesario expresarse. Nacido en una familia de refugiados de Karabaj, que ha sobrevivido las inclemencias de la guerra, y para la que los monumentos y las tumbas en el Shahumyan ocupadas por sus antepasados son sagradas, tengo el pleno derecho a declarar que los armenios de Artsage, los cuales se han dedicado a reconstruir su Estado durante más de dos décadas, no necesitan disculpas o justificaciones, sino que desean la verdad y el reconocimiento por parte del Derecho Internacional. Y aquí la cuestión no está en las discusiones históricas, que ya hace tiempo se convirtieron en un campo de batalla, sino en la verdad y en el poder del pueblo. El 10 de diciembre de 1991, el 99% de armenios de Karabaj votaron en referéndum por su salida de Azerbaiyán. Por eso, cuando el presidente Bako Sahakyan (en el 2014) anunció que el día 10 de diciembre entró pasóa la historia como el comienzo de un nuevo camino, al anunciar el deseo inquebrantable de los artsageos de construir un Estado libre e independiente”, el presidente estaba siendo sincero. El destino ha permitido reconstruir de las ruinas del imperio soviético el segundo Estado Armenio. Nagorno Karabaj se ha convertido en Esparta, que a lo largo de su camino está obligada a defenderse de ejércitos extranjeros y lo hace con un éxito envidiable.

Pero no hay que preocuparse: para un pueblo que ha sobrevivido a los ataques del Imperio Romano, de persas, de árabes y turcos-otomanos, la guerra contra el régimen de Baku sólo es un episodio en una gran travesía por la historia.

El 2 de abril de 2016, Stepanakert fue víctima de un ataque bélico por parte de Azerbaiyán, con lo que una vez mas confirmó su status de miembro on pleno derecho de la paz de Nagorno Karabaj. La aventura militar de Ilham Aliyev en contadas horas cambió la situación política en Transcaucasia. El presidente de Armenia Serzh Sargsián ha tomado una importante decisión, pidiendo al gabinete de ministros la preparación de un proyecto de acuerdo sobre ayuda militar mutua con Nagorno Karabaj. “Creo que el Ministerio de Asuntos Exteriores debe colaborar con el Ministerio de Asuntos Exteriores de Nagorno Karabaj, y estudiar un proyecto de acuerdo sobre ayuda militar mutua. Hace falta tener el texto del documento, realizar los debates necesarios y enviarlo al parlamento”, — cita a Sargsián el servicio de prensa del presidente. Según sus palabras, Armenia cumplirá completamente su parte del acuerdo sobre la defensa de la seguridad de la población de Nagorno Karabaj, “y nosotros tenemos derecho a ello, porque también somos parte del acuerdo sobre el alto el fuego de 1994”. De esta manera, Ereván da un paso hacia el reconocimiento de la República de Nagorno Karabaj como sujeto del Derecho Internacional. Teniendo en cuenta que Armenia y Rusia con aliados militares de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), las consecuencias de esta maniobra son difíciles de sobrevalorar.

Al igual que Erdoğan, que se desacreditó en Siria, Aliyev cometió un error igualmente fatal al atacar Stepanakert. El ataque se ahogó, colocando al presidente de Azerbaiyán entre los criminales de guerra, similares a Erdoğan, al que Obama da alguna patada de vez en cuando por violación de las libertades democráticas, obligándole justificarse a solas. Pero esto ya no es lo importante. Igual que el hecho que los pueblos de Azerbaiyán y Turquía ya hace tiempo son prisioneros de la xenocracia. Lo importante es lo siguiente.

La guerra en Karabaj es consecuencia directa de la Primavera Árabe, que ha puesto a Turquía de rodillas. Ankara fracasó en Siria, perdiendo control sobre el abastecimiento de los terroristas del Estado Islámico y “Jabhat al-Nusra” en Alepo, y sus tímidos intentos de ocupar el Mosul iraquí chocan con una dura resistencia por parte de Bagdad, los chiíes iraquíes y sus protectores iraníes.

Rusia obtiene una victoria segura en la República Árabe Siria, deteniendo los esfuerzos de muchos años de Estados Unidos y sus aliados de la coalición internacional contra el Estado Islámico. En esta situación, Erdoğan y Aliev, que visitaron la Cumbre de Seguridad Nuclear en Washington (del 31 de marzo al 1 de abril) se atreven a la aventura bélica en Karabaj, que permite a Ankara atar mas fuerte a Baku. ¿Qué recibirá el propio clan de Nakhichevan? Mandando a la muerte a los chicos jóvenes, él confía de cualquier manera aguantar en el poder, ya que armyanofobia es el único factor capaz de aglutinar a la sociedad, en la que hay un problema grave de paro, inflación y bajan en picado la producción de gas y petroleo. Aliev necesitaba una “pequeña guerra victoriosa”, que de hecho se ha convertido a una derrota estratégica.

Ahora sobre Estados Unidos y su táctica. Washington (al igual que Londres) ve la guerra en Karabaj como un elemento de contención de Moscú en Transcaucasia. Los estadounidenses no quieren permitir que Rusia al mismo tiempo se haga mas fuerte en el teatro sirio y en Karabaj, lo que sin duda influiría en el destino de Anatolia Oriental. El Pentágono habla por la boca del comandante general de las fuerzas de la OTAN en Europa, Philip M. Breedlove, al que cita la agencia Defence News: “En el este y el norte nos hemos topado con la renaciente y agresiva Rusia. Los últimos dos años demostraron como ella, al igual que antes extiende su influencia a la periferia y mas allá de la misma”. La bravata del general norteamericano, que promete “luchar e incluso vencer, si hace falta” acaba con el anuncio de que a inicios de 2017 el Pentágono situará en el Este de Europa una brigada de tanques con 4,2 mil soldados. “En la primavera de 2017 vamos a colocar en las tres repúblicas bálticas nuestras tripulaciones de los tanques, que recibirán el apoyo total del mando y todo el equipamiento necesario”, dijo Breedlove.

Nos hemos topado con un militarismo sin precedentes, cuando bajo la escusa de una mítica “amenaza rusa” Occidente extiende gradualmente su infraestructura hacia los territorios del antiguo Imperio Ruso. Les parece poco la Alemania unificada y repúblicas Bálticas, que Gorbachev regaló a la burocracia europea. Ellos quieren matar a nuestros hermanos y hermanas en Karabaj, siendo indiferentes a aquello que las familias armenias y azerbaiyanas entierran a sus hijos inocentes. Ellos quieren matarnos en nuestras propias casas. ¡Ya no hay adonde retirarse!

Articulo original en ИА REGNUM: http://regnum.ru/news/polit/2110509.html

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