Esencia del Tiempo

10.05.2019.

En Rusia, desde hace ya unos cinco años, viene surgiendo con gran impulso y arrastre una nueva y formidable fuerza política que se denomina “Esencia del Tiempo” (EDT de aquí en adelante), su principal objetivo, por ahora, no es formar parte del poder, ni participar en él a través de cuotas parlamentarias o cosas similares, sino influir sobre los procesos políticos y sociales de este gran país mediante el fomento y creación de una nueva generación de intelectuales. Peso éste es solo su objetivo intermedio, su última meta es lograr el renacimiento del proyecto de la U.R.S.S. en su versión mejorada o, dicho en términos actuales, en su versión “2.0”. Esta nueva U.R.S.S. obviamente debe estar libre de defectos que le llevaron a la primera a su vergonzoso desplome, allá en el año 1991.

A continuación, quisiera mencionar algunas de las consideraciones que plantea EDT para apoyar su doctrina.

Casi al mismo tiempo con la caída de la U.R.S.S., el mundo occidental, lidereado por EE. UU., procede, casi unánimemente, a declarar el fin de la Historia y, por lo tanto, el fin del Hombre como tal. Esto, por supuesto, significa la capitulación del Humanismo, como una gran tradición histórica y al mismo tiempo le facilita al mundo su paso hacia al posmodernismo con sus relativismo ético y moral. El pretendido fin de la Historia ciertamente marcaba el cierre de uno de sus grandes capítulos, el final de un gran proyecto histórico denominado la Modernidad.

Mientras el capitalismo tradicional se desarrollaba dentro de ese marco de la Modernidad, en él había cabida y para el Humanismo y para el ascenso del Hombre en términos generales, a pesar de todos sus traumas, como por ejemplo lo fue el colonialismo. Pero tan pronto ese gran proyecto fue clausurado, tanto el Humanismo como el Hombre, con sus pretensiones al ascenso dentro de éste, se convirtieron en una carga innecesaria y hasta peligrosa. Por tanto, el clásico capitalismo rápidamente mutó a pos-capitalismo y renegó de muchos estándares y atributos de su predecesor. Me refiero a nociones como familia tradicional, estado nacional, religión (sobre todo cristianismo), códigos ético-morales y, por último, a su impulso creador.

Considerando esta situación, vemos que ahí C. Marx se equivocó de plano, después del capitalismo la llegada del comunismo no es automática e inevitable, para evitarlo bien puede llegar el poscapitalismo, de la mano con posmodernismo, y de paso aniquilar al Hombre y a la Historia, asegurándose así, de una vez por todas, un dominio indiscutible e inexpugnable.

Teniendo en cuenta lo anterior, está claro que el comunismo es el único gran proyecto histórico que puede ofrecerle a la una humanidad una alternativa real. Ahora bien, él único país de influencia global, dentro del marco de la cultura occidental, que pudo implementar un modelo de desarrollo socio-cultural alternativo más parecido y cercano al comunismo, fue Rusia. Obviamente, este proyecto fue la U.R.S.S.

Por supuesto que el modelo chino merece atención y profundo estudio pero nadie puede negar que en gran medida su éxito se basa en mecanismos y métodos de naturaleza capitalista. Mientras que la Unión Soviética fue, y hasta ahora es, el único país en la historia de la humanidad que en base a su propio modelo de desarrollo proto-comunista (basado a su vez en la gran cultura rusa, muy afín a ese modelo) pudo superar en muchos aspectos -incluyendo muchas áreas tecno-científicas – a los países capitalistas más desarrollados, estando ella en condiciones más adversas que incluyen un aislamiento total. Todo esto mientras derrotaba al fascismo de una hiper industrializada, tecnológica y científicamente avanzada Alemania nazi, para luego ayudar al mundo entero en sus luchas de liberación nacional; desde Asia hasta América Latina y el Caribe, pasando por África.

Pero a pesar de este glorioso pasado de la U.R.S.S., para EDT está claro que el comunismo, lamentablemente, no está en el centro de la lucha política mundial; la principal batalla que se está librando ahora mismo es entre fuerzas conservadoras, representadas de forma generalizada por “trumpismo” y las élites globales, representadas por figuras del extremo liberalismo tipo Hillary Clinton y Georges Soros. El sector conservador quisiera mantenerse dentro del marco del capitalismo “clásico”, al cual se acostumbró durante la era de la Modernidad pero es un deseo inviable a la larga, pues el proyecto de la Modernidad ha sido agotado ya para los inicios de la Primera Guerra Mundial y solo pudo tener una segunda vida, y cierta rehabilitación, gracias a la competencia con el gran proyecto rojo (la U.R.S.S.). Mientras tanto el sector liberal globalizado, temporalmente frenado por el “trumpismo”, se reconfigura para retomar su ofensiva y terminar de barrer o suplantar todas las normas tradicionales como reliquias de un Humanismo ya totalmente innecesario -y predestinado a desaparecer-, para tales fines usará todo su arsenal, desde políticas de identidad hasta la ideología de género pasando por el ecologismo fundamentalista, consumismo y legalización de drogas, entre otras “bellezas”. Durante dicha ofensiva, el caos dirigido – bajo el manto ideológico del posmodernismo- será la estrategia preferida, a la par con un individualismo cada vez más rampante y feroz.

Si admitimos que una parte intrínseca del posmodernismo tiene la capacidad de apartar las formas de sus contenidos e incluso hacerlas contrarias a éste, entonces no nos extrañaría la posibilidad de que las élites globales logren engendrar fuerzas pseudoconservadoras que combatirán incluso los valores conservadores y fuerzas pseudoizquierdistas que en el fondo serán radicalmente anticomunistas. Y al mismo tiempo crearan, sin admitirlo, un caldo para el desarrollo y proliferación de toda clase de fuerzas abiertamente fascistas, para luego vendernos, como una salvación de ellas, su proyecto de régimen global, de aparente tolerancia y libertad individual, pero subrepticiamente mucho más fascista, inhumano, antihistórico y oscuro que jamás haya existido, del cual ya no habrá escapatoria.

Resumiendo lo dicho anteriormente, nuevamente podemos reafirmar que él único sujeto geopolítico capaz de salvar tanto a la Historia, como al Hombre de la catástrofe que se les viene arriba y encausar a la humanidad por un nuevo sendero de desarrollo es la U.R.S.S. 2.0. Pero para su constitución y realización práctica es imprescindible;

a. rescatar el legado y corregir los errores de su antecesor y

b. preservar la unidad y la vitalidad de la Federación Rusa actual ya que ésta sería nuevamente, según la EDT, en vista de sus condiciones histórico-culturales, la plataforma más probable para dicha empresa.

Claro, está demás decir que EDT ha desarrollado un gran trabajo teórico y práctico para apoyar su doctrina y quehacer político y que gran parte de éste no fue ni abordado ni mencionado en este artículo.

 

Este artículo fue publicado con el permiso de Nicolás Acosta.

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