“Padre Nuestro que estás en los Cielos, olvídate de mí…”

Gdansk. Monumento a los polacos exterminados por las OUN – UPA

en Volinia y en Polonia oriental, durante el transcurso de los años 1943 – 1945.

 

Oles Gonchar

Periódico Esencia del Tiempo nº70 del 26 de marzo de 2014

Guerra contra la historia

 

Es necesario destacar el carácter increíblemente sádico de la campaña punitiva. Los seguidores de Bandera mutilaban a sus víctimas, las troceaban con hachas y las serraban, les sacaban los ojos, les cortaban las cabezas a los maridos y se llevaban a sus mujeres. Echaban a los niños pequeños en la comida de los cerdos, y disfrutaban viendo el espectáculo de cómo los cerdos se comían a los niños.

El 16 de marzo, la población de Crimea participó en una votación cuyo resultado fue que una mayoría aplastante se pronunciara a favor de una nueva unión a Rusia. La gente de Crimea entendía perfectamente entre qué opciones pueden elegir. Entendían que el gobierno en Kiev había sido tomado abiertamente por los seguidores de Bandera mediante un golpe de Estado armado. A día de hoy, en Ucrania pegan y matan a gente indefensa, hacen marchas con antorchas, alaban a Bandera, y exigen la expulsión de todos los rusos de Ucrania y sin vergüenza alguna, proclaman eslóganes nazis tales como “¡Acuchillad a los Moscales[1]!”. Quien dicta al nuevo gobierno de Kiev cómo actuar es, ni más ni menos que el Sector Derecho (Praviy Sektor) de Maydan, dirigido por los famosos sádicos de la guerra de Tridente y las OUN – UNOS, quienes mataban y torturaban a los soldados rusos en Chechenia: Dmitro Yarosh y Sashkó Biliy, entre otros.

En Kiev, a nivel oficial, se llevan a cabo alabanzas a Bandera, al igual que la negación de las decisiones tomadas en los procesos de Nurenberg, las cuales condenaban al fascismo. Muestra evidente de ello es el hecho de que el 22 de febrero de 2014, un diputado de la Rada perteneciente al partido Batkivshina propuso un proyecto de ley para la suspensión de responsabilidades por la rehabilitación del fascismo.

Más de una vez hemos hablado sobre los crímenes cometidos por los admiradores de Bandera, pero hoy, en vista de lo que está ocurriendo en Ucrania, deberemos analizar estos hechos más detenidamente. Por desgracia, resulta necesario mostrar imágenes terribles de los crímenes cometidos por los refinados, sádicos seguidores de Bandera. Esto es imprescindible para comprender a qué nos enfrentamos en Ucrania, para conocer al submarino fascista que está emergiendo allí a día de hoy.

En negar los crímenes del fascismo se han puesto de acuerdo en la actualidad tanto el Sector Derecho, como las élites occidentales y sus coristas liberales nacionales, quienes desde hace tiempo pretenden abiertamente poner en duda las decisiones que se tomaron en Nurenberg, a la vez que igualar al comunismo con el nazismo. Esta es la misma gente que culpa indiscriminadamente a la Unión Soviética y justifica los actos de los seguidores de Bandera y vlasovtsy.

Para el desarrollo del tema de las OUN – UPA de Bandera, damos la palabra a los representantes de la sede de Perm de Esencia del Tiempo, quienes llevan varios años enfrentándose en su propia región a un increíble fenómeno: la rehabilitación por parte de los “defensores de los derechos humanos” liberales de los seguidores de Bandera, de los vlasovtsev, de los Hermanos del Bosque, y de otros grupos criminales de guerra.

El secretario de prensa del Sector Derecho, Andrey Tarasenko, afirmó al periódico polaco Rzeczpospolita que Polonia debe devolver a Ucrania parte de sus tierras, en concreto la ciudad de Przemyśl. Esto es una afirmación muy fuerte, ¿no están de acuerdo? Según parece, los polacos están dispuestos a soportar tales groserías. Sin embargo, no tienen ninguna obligación moral de soportar comentarios de Tarasenko sobre la matanza de Volonia en 1943 (en la cual fueron exterminados varias docenas de miles de polacos) tales como el que sigue: “Esto es un delirio. Habiendo estudiado al detalle la historia de las OUN – UPA, yo se que esto sencillamente no corresponde con la realidad. Es cierto que Bandera era partidario del uso de métodos radicales, pero contra un ocupante se puede luchar empleando todos los medios. Y más aún, si dicho ocupante no quiere irse de las tierras.

Una famosa inscripción sobre el monumento polaco a las víctimas de Volonia dice: “si yo les olvido a ellos, Padre Nuestro de los Cielos, olvídate tu de mí”. Aunque ellos lo olvidaran, nosotros todavía lo recordamos. Por ellos y por nosotros. Por lo visto, deberemos recordar a esta Europa que sufre de amnesia qué es lo que ocurría en su territorio hace 70 años. Como aviso al lector: partes de nuestro recuerdo producen visualmente una grave impresión. Por ello, para leer sobre esta matanza conviene estar moralmente preparado.

La cuestión polaca.

El exterminio de población polaca no fue casualidad. En mayo de 1941, la dirección de la OUN (B), que era la división de la OUN que obedecía a Bandera, publicó unas instrucciones sobre “la lucha y actividad de la OUN en tiempos de guerra”, que definían, entre otras cosas, las actitudes hacia otras nacionalidades:

Las minorías nacionales se dividen en:

a) Amigables con nosotros, es decir, los representantes de todos los pueblos esclavizados.

b) Nuestros enemigos: los moscales, polacos y judíos.

a) Tienen los mismos derechos que los ucranianos, o sea, pueden volver a sus tierras.

b) Serán combatidos hasta su exterminio, salvo aquellos que defiendan al régimen: a repoblar sus tierras, a exterminar a la inteligencia antes que nada (la cual no debe acercarse a ninguna institución del Estado), y en general, hacer imposible la aparición de la misma, es decir, el acceso a los colegios, etc. Por ejemplo, los así llamados ciudadanos polacos deben asimilar, siendo informados (y más aún en estos tiempos de fanatismo) sólo de liturgia latina, aunque sea a la fuerza. Es necesario liquidar a los dirigentes, apartar a los judíos, retirar a los moscales y polacos de las instituciones gubernamentales para evitar sabotajes. Si existiese la necesidad insuperable de mantener a un judío en el aparato administrativo, deberá ser vigilado por un miliciano y liquidado por el más mínimo fallo. Los dirigentes de las regiones sólo pueden ser ucranianos y no extraños o enemigos. Queda excluida la asimilación de los judíos”.

Sin embargo, la Ucrania Independiente no entraba en los planes de Alemania. Por ello, incluso los seguidores de Bandera a finales de 1941 tuvieron que ocultarse para revisar su plan en relación con los elementos indeseables. Lo característico es que la OUN (B), igual que previamente, trataban de no asaltar a los alemanes en ningún caso. Así describe dicho proceso el historiador Alexandr Diukov:

El nuevo plan de actividades era oficialmente formulado en abril de 1942 en la II conferencia de la OUN (B). Ha sido acordado no hacer ninguna lucha armada contra los nazis, debido a que la lucha contra los alemanes favorecería a Moscú.

En octubre de 1942 en Lvov, el apartado b) ha sido el resultado de la decisión de preparar un programa de las actividades militares de la organización.

A juzgar por los pasajes publicados, en el programa se proponía la preparación para el levantamiento armado. En el transcurso del mismo se propone solucionar de manera radical el problema de las minorías étnicas:

“(…) Deportar a todos los polacos, brindándoles la posibilidad de llevarse los bienes que ellos quieran, puesto que cuentan con el apoyo de Inglaterra y América. Los que no quieran irse, serán liquidados. Los enemigos más activos, entre los cuales se incluyen los miembros de las organizaciones anti ucranianas, serán aniquilados el día previo a la movilización. Éstos serán controlados de antemano, por parte de los comandos militares regionales y provinciales…””.

Dicho plan comenzó a realizarse a principios del año 1943. Centremos nuestra atención en que Dmitro Yarosh, dirigente del Sector Derecho, se aferra exactamente a la misma clasificación de la población de Ucrania: según el criterio de Bandera. En su libro Nación y Revolución escribe:

Ucrania: es un Estado plurinacional, pero en esta tierra sólo hay un quince por ciento de minorías étnicas. Está claro que a muchas de estas personas les surgirá una pregunta lógica: “¿Qué será de nosotros cuando los ucranianos reciban el rango de Estado?”. La respuesta es inequívoca y no ha sido una idea nuestra, sino que ha sido dada por nuestros antepasados, por lo que es un sagrado mandamiento para nosotros. Esta respuesta suena así:

Los no ucranianos, que junto con los ucranianos luchen por la estatalización de la nación, son nuestros hermanos.

Los no ucranianos que no se levanten bajo nuestras banderas de liberación, pero tampoco se opongan a nuestra lucha y demuestren su tolerancia hacia el derecho del pueblo ucraniano a ser dueño de su propio destino en su tierra, conservarán todos sus derechos y libertades.

Los no ucranianos que se opongan a la lucha para la liberación nacional del pueblo ucraniano serán nuestros enemigos, con todas las consecuencias que deriven de ello”.

La práctica no se hizo esperar. A finales de enero de 2014, en la carretera de Lvov – Krakovets los nazis tomaron un autobús turístico con ciudadanos polacos. Un testigo de lo ocurrido dijo lo siguiente: “Uno de los nacionalistas ucranianos proclamó que “si no queréis acabar en un horno” cada uno de los pasajeros del autobús deberá gritar “¡Viva Ucrania! ¡ Vivan los héroes!””.

Hoy en día la cuestión polaca no está tan abierta como la cuestión rusa. Ya hay varios muertos en Járkov y Donetsk. Los locales denuncian amenazas, secuestros y violaciones. Precisamente es el Sudoeste de Ucrania el que más se resiste al nuevo orden de los seguidores de Bandera. Precisamente esa es la zona que corre más riesgo de que se repitan los sucesos de Volonia. Si no en todas sus dimensiones, por lo menos de acuerdo con la idea principal (la idea de purga de la nación de los componentes étnicos ajenos).

UPA (Ejército Insurgente Ucraniano).

El UPA fue el responsable de la matanza de Volonia. En un principio, no eran más que formaciones armadas creadas por las estructuras bajas de la OUN (B) para la lucha contra los alemanes oponiéndose a la dirección de la organización. La dirección de Bandera logró dominar a los insurgentes, orientándolos hacia la función principal de luchar contra los enemigos polacos y partisanos soviéticos, que para aquél momento ya se encontraban en los territorios de Volonia y Polesie. El conductor regional Dimitriy Klyachkovskiy (Klim Savur) fue quién dirigía al UPA. Según el historiador Yuri Shvetsov: “El UPA reconoció la necesidad de luchar contra los partisanos soviéticos antes de que se derritiera la nieve, por lo que conscientemente liquidó cualquier apoyo social que pudiesen tener los partisanos soviéticos en la región”.

De hecho, el UPA surgió en primavera de 1943. Tal como escribió el historiador Borisenok: “El proceso intensivo de conversión de los diversos grupos armados de la OUN en unidades militares regulares en Volonia y Polesia comenzó tras la tercera conferencia de la OUN (B), celebrada del 17 al 21 de febrero de 1943. Dicho proceso se aceleró después de que se fueran al bosque alrededor de 5.000 policías ucranianos, los cuales eran la columna vertebral de las agrupaciones territoriales del UPA. Hacia el fin del verano de 1943, la organización de Bandera logró tomar los puestos de mando del UPA, teniendo así de su parte la iniciativa y uniendo a su causa a los grupos que apoyaban a Melnik y Bulba-Borovets”.

Citemos de nuevo a Yuri Shvetsov: “Una peculiaridad del surgimiento del UPA a principios de 1943 fue la afluencia al grupo insurrecto de personas bien preparadas a todos los niveles, a costa de soldados y oficiales procedentes del batallón 201 de la División de la Guardia Policial, la cual actuaba en Bielorrusia bajo las órdenes de Lepel entre marzo y diciembre de 1942. Este batallón estaba compuesto por activistas de la OUN (B), que en un principio formaban parte de los batallones de asalto ‘Roland’ (comandante ucraniano E. Pobeguschy) y ‘Nachtigall’ (comandante R. Shukhevych). Estos dos batallones se fundieron en uno solo, cuya tarea principal era la lucha contra los partisanos (comandante Pobeguschy y su segundo, Shukhevych) y sus habilidades fueron muy utilizadas por los alemanes en la lucha contra partisanos soviéticos en el territorio de Bielorrusia. A finales del año 1942, surgió la amenaza de la desintegración del batallón por culpa de los partisanos, por lo que fue retirado de Bielorrusia y fue disuelto definitivamente en diciembre de 1942. Los soldados rasos recibieron la orden de alistarse a la policía local de sus lugares de residencia. Algunos de los oficiales se fueron al bosque para unirse al recién creado UPA, mientras que otros constituyeron en primavera de 1943 la división de las SS conocida como ‘Galicia’. Pobeguschy llegó a ser el oficial de mayor rango de esta división, mientras que su segundo en el batallón de Lepel, Shukhevych, en invierno del mismo año se retiró al bosque y pronto encabezó la UPA”.

La liquidación directa de los polacos en Volonia fue iniciada por los líderes locales de la OUN (B): el líder regional Dmitry Klyachovskaya; y el asistente militar Basil Ivahiva (quién además fue uno de los autores del programa militar antes mencionado). A pesar de que el mando central no dio órdenes para realizar acciones militares o anti polacas, pocos meses después fueron apoyadas, en agosto de 1943, cuando fue convocada la III Junta Extraordinaria de la OUN (B). Uno de los miembros del mando central, Mikhail Stepanyak, dijo: “En defensa de las actividades de ‘Clima Savur’ con relación a los polacos, los que justificaron con más ímpetu fueron Gorbenko, Galyna, Ivanov y Shukhevich”. A pesar de que Bandera, en 1941, fue encerrado en el campo de concentración Sachsenhausen (en una posición privilegiada, sin tener que trabajar en las obras, sin la amenaza de ser liquidado, y con un nivel satisfactorio de comodidades), es él quién lleva toda la responsabilidad, sin duda, por los sucesos en Volonia, ya que fue el ideólogo.

Recordemos. En Octubre de 2007, el por entonces presidente de Ucrania, Viktor Yushchenko, emitió un decreto para la celebración del 65 aniversario del Ejército Insurgente Ucraniano, y condecoró a Roman Shukhevich como héroe de Ucrania (a título póstumo). Fue el mismo título el que se otorgó en 2010, otra vez por parte de Yuschshenko, pero esta vez fue para el mismo Stépan Bandera.

¿Cuáles son, exactamente, los hechos que conceden la gloria a estos “héroes”?

Según el historiador Shvetsov, al comienzo de la masacre, la población de Volonia se componía de un 15% de polacos. Según otro historiador, Alexander Usovskiy, la población de Volonia en aquellos años era de 2.085.000 de personas, de los cuales un 16,6% eran polacos, es decir, unas 364.000 personas. Se calcula que el número de víctimas de la masacre de Volonia fue de 60.000 personas.

La masacre fue masiva y organizada. Sin embargo, no sólo fue a escala de asesinato, sino que de la crueldad demencial y refinada con la que se producían. Para demostrar esto, nos fijaremos en extractos específicos de documentos de archivo publicados en varias colecciones.

Extracto del comunicado especial de la UKR ‘Smersh‘ del 1er Frente Ucraniano, del 20 de mayo de 1944, sobre los crímenes de los nacionalistas ucranianos del pueblo Mogilnitsa:

El testigo, C. I. Janitski, sobre Krichkovskiy:

“(…) Durante la madrugada del 18 de marzo, los nacionalistas ucranianos seguidores de Bandera perpetraron la matanza de polacos en el pueblo de Mogilnitsa. Bajo la apariencia de partisanos soviéticos, se metían en las casas de los polacos y practicaban sobre ellos las más crueles humillaciones, rajándoles con cuchillos, cortando a niños con hachas, y aplastando literalmente sus cabezas. Tras todo esto, quemaban los cuerpos con el fin de ocultar sus crímenes.

Esa misma noche, los seguidores de Bandera torturaron, apuñalaron y fusilaron hasta 100 personas, entre activistas soviéticos, polacos y judíos. Esa misma noche, mi familia fue acuchillada: mi esposa, mi hija de 17 años, y mi hijo. En mi casa llegaron a entrar hasta 15 nacionalistas, entre los cuales reconocí a uno: el fiel a Bandera, Iosif Antonovich Krichkovskiy, quien participó de forma directa en el asesinato de mi familia.”

Comprobando la declaración del testigo Janitski, fueron hallados en el bosque cerca de Mogilnitsa, en la zona de Budsanovsk, 94 cadáveres enterrados de los habitantes torturados de Mogilnitsa, que perdieron la vida en la noche del 18 de marzo de 1944”[2].

De la transcripción del interrogatorio al comandante adjunto Lev Yaskevich, de la unidad ‘Kruk‘ del UPA, el 28 de septiembre de 1949:

Me gustaría recordar, que sólo en el pueblo de Zabara en la zona de Szumski fueron eliminadas entre 10 y 15 familias de población polaca. No recuerdo cuántas fueron liquidadas en otros pueblos. Se puede decir que, aquella población que no huyó a tiempo del pueblo fue aniquilada, y en este exterminio no se hacían excepciones con los niños ni los ancianos. Fueron liquidados todos y cada uno, desde el pequeño al mayor.

Esta situación se daba en Stariye Guty y Maidan, pero yo personalmente no participé”[3].

De la transcripción del interrogatorio al campesino Yukhim Orlyuk, el 26 de julio de 1944:

Pregunta: ¿cuál fue el rango de edades de los polacos asesinados?

Respuesta: aquella noche, fueron sistemáticamente asesinados todos los polacos que se encontraban en el pueblo, es decir, adultos, ancianos, niños e incluso bebés.

Pregunta: ¿quién fue asesinado personalmente por su grupo?

Respuesta: de la familia de los Tachinskiy, fue asesinada la mujer de Iosif Tachinskiy, su hijo de entre 8 y 10 años y un bebé. De la familia Shurovskiy, fue asesinado Antoniy Shurovskiy, dos hijas de entre 18 y 20 años cuyos nombres desconozco, y su esposa, de unos 50 años”[4].

De la transcripción del interrogatorio al guerrero del UPA, Vladimir Dubinchuk, el 6 de agosto de 1941:

Cuando los demás participantes se encontraban al lado de los carros, entré en la casa de Anton Soshinskiy y fusilé a un niño de unos cinco años. En la habitación habían dos niños más, pero fallé la única bala que me quedaba. Tras esto, salí de la casa e informé de lo ocurrido a Iosif Lupinka, quien me dio dos balas más y la orden de matar a esos niños. De nuevo, entré en su habitación y disparé al segundo niño, que tenía unos dos años. En ese instante, entró en la casa Iosif Lupinka y en mi presencia fusiló al tercer niño, de unos 6 – 7 años de edad”[5].

De la transcripción del interrogatorio al guerrero del UPA, Piotr Vasilenko, el 15 de mayo de 1941:

Nuestra banda actuaba siempre en las regiones de Rovensk y Volinsk. Allí, nuestro centenar bajo el mando de Fiodor Korziuk de la región de Volinsk, alias ‘Kora’, aniquiló dos poblaciones con más de 300 viviendas (quemadas): las poblaciones de Gally y de Parosl de la zona de Vladimiretsk en la región de Rovensk. Toda la población polaca, hasta bebés lactantes, fue liquidada (acuchillados y troceados con hachas). Personalmente, yo fusilé a 5 polacos que huían al bosque”[6].

De la transcripción del interrogatorio al guerrero del UPA, Iván Grinn, el 1 de marzo de 1951:

Por la noche nos preparábamos, y al día siguiente nuestro grupo, en el cual me incluyo, a la luz del día atacamos una iglesia polaca durante una misa, en la que se encontraban hasta 200 ciudadanos de nacionalidad polaca: 200 ancianos y niños de corta edad. Rodeamos la iglesia, y comenzó la aniquilación de la población. Se abrió fuego de ametralladora a través de las puertas principales y las ventanas, con lo que se consiguió acabar con muchas personas y niños, y los que consiguieron escapar, eran perseguidos y fusilados en el acto. Después, tras los fusilamientos de la iglesia, comenzó la destrucción del pueblo de Pavlovka”[7].

Del informe especial del 4º mando del NKVD URSS sobre la aniquilación de los ciudadanos polacos por parte de nacionalistas ucranianos, 4 de agosto de 1943:

Un agente del grupo Kuy, que volvió de la ciudad de Vladimir-Volinsk, informó que el 18 de julio fue testigo de una liquidación masiva por parte de nacionalistas ucranianos (seguidores de Bandera) de población polaca, que residía en la ciudad de Vladimir-Volinsk.

Durante las misas, en las iglesias los fieles a Bandera mataron a 11 sacerdotes y hasta 2000 polacos en las calles de la ciudad”[8].

De la transcripción del interrogatorio al comandante de un grupo del UPA, Stepan Redeshy, el 21 de agosto de 1944:

Personalmente, yo sólo participé en una operación contra la población polaca, la cual tuvo lugar en el mes de agosto del año 1943.

Rodeamos 5 poblados polacos, y a lo largo de la noche y el día siguiente quemamos esos poblados y matamos a todos sus habitantes, desde niños hasta ancianos: en total más de dos mil personas.

Mi destacamento participó en la quema de un poblado grande y las granjas adyacentes. Asesinamos cerca de mil personas polacas”[9].

De la transcripción del interrogatorio al guerrero del UPA, Adam Demchuk, el 28 de abril de 1950:

Cuando me llevaron al pueblo de Yanova Dolina, ya estaba totalmente rodeado por matones, y los que no iban armados, transportaban cubos desde un almacén cercano, llenos de gasolina o queroseno, y rociaban con ellos las casas. Cuando un par de casas habían sido bañadas en combustible, se les prendía fuego. La gente huía de las casas en llamas, y en ese momento, los matones que iban armados les fusilaban”[10].

Del informe especial de T. A. Strokach y A. N. Martinov, sobre la formación del ejército nacionalista ucraniano de la OUN en Volina y Polesia, y los enfrentamientos armados entre nacionalistas ucranianos y población polaca, de 21 de abril de 1943:

Al mismo tiempo, los nacionalistas ucranianos llevaban a cabo brutales masacres sobre la indefensa población polaca, poniéndose la meta de la liquidación total de la población polaca en Ucrania.

En la zona de Tsumansk, de la región de Volinsk, un centenar de nacionalistas fueron destinados antes del 15 de abril de 1943, a la aniquilación de los polacos, y la quema de todos sus poblados. El 25 de marzo de 1943, la población fue eliminada y los poblados quemados: Zaulek, Galinuvka, Maryanuvka, Perelysyanka, y otros. El 29 de marzo, en el poblado de Galinuvka fueron asesinadas 18 personas polacas, y los demás huyeron al bosque. En este pueblo, al doctor polaco Shelkin, su mujer (miembro de la organización ucraniana) le entregó a los seguidores de Bandera, quienes le cortaron las orejas al doctor, le arrancaron la nariz y trocearon su cuerpo. En el pueblo de Pendyki fueron fusiladas hasta 50 personas polacas.

En Chortorysk, región de Volinsk, fueron decapitados 17 polacos.

En el pueblo de Verdche-Bolshie, los nacionalistas locales ahorcaron a una profesora, y asfixiaron a sus hijos”[11].

Del informe del Comisario General de Volina y Podolia al reichscomisariado de Ucrania sobre la situación general y actuaciones de los líderes políticos de la región, el 30 de abril de 1943:

Durante el período de informes, fueron exterminadas muchas familias polacas, y quemadas poblaciones polacas enteras. Debemos destacar, que en estos actos participa gran parte de la población polaca. La lucha con los matones se dificulta con el hecho de que, durante el día, juegan el papel de población civil”[12].

Cabe destacar el carácter increíblemente sádico de la campaña punitiva. Los seguidores de Bandera cortaban partes del cuerpo, troceaban con hachas, serraban a sus víctimas, sacaban los fetos de las mujeres embarazadas y metían dentro animales, sacaban los ojos, decapitaban a los maridos y se los llevaban a sus mujeres, tiraban a los bebés dentro del pienso de los cerdos, y disfrutaban con el espectáculo de cómo los cerdos se los comían.

¿Y hoy qué?

Suceden cosas que son, a primera vista, inimaginables. Las autoridades polacas, que recuerdan por cualquier motivo a Katyn, ponen esfuerzo en callarse los acontecimientos mucho más importantes en el territorio de Volina. Tal como dijo en el programa El silencio de Volina un anciano, miembro de la única organización en memoria de las víctimas del nacionalismo ucraniano, quién personalmente sufrió los actos de los seguidores de Bandera: “Nuestras políticas últimamente tratan de evitar hablar sobre Volina, y no se arroja luz sobre esta tragedia para la población polaca”.

No menos revelador es el hecho de que el Sejm polaco nunca reconoció la masacre de Volinsk como genocidio de población polaca. Sin embargo, reconoció Katyn como genocidio, culpando de ello como se sabe, a la Unión Soviética (a pesar de las decisiones del tribunal de Nurenberg, a pesar de la ausencia de motivos y a pesar de algunos signos de falsificación de pruebas). El presidente polaco, Lech Kaczinski no participó en la conmemoración del 65º aniversario de la masacre de Volina, limitándose a escribir una carta a sus participantes. Por otra parte, el jefe de Estado polaco se negó al patronazgo sobre los eventos de Volina.

La glorificación de Bandera en el este de Ucrania es en cierto modo comprensible. Pero, ¿por qué está siendo tolerada en Polonia? Tal vez, de acuerdo con el ex jefe del Servicio de Seguridad de Ucrania, Oleksandr Yakimenko, porque Polonia “utiliza todas las posibilidades”, incluyendo la UE y la OTAN, “para hacer que Ucrania se le subordine”, y además tiene un papel muy importante en las revueltas armadas en Ucrania. En este caso, a los polacos no les conviene enfadar a los seguidores de Bandera. O puede ser, que esto ocurra exactamente por el mismo motivo por el cual los seguidores de Bandera, a pesar de sufrir represiones por parte de los ocupantes alemanes, pero no quisieron llevar a cabo acciones militares contra ellos, considerando a la URSS como enemigo principal. Por cierto, una cosa no contradice a la otra. Dmitri Yarosh, por ejemplo, más de una vez dijo: “la única garantía para el pacífico y civilizado desarrollo de los pueblos, que rehacen sus vidas cerca de Rusia, es la liquidación total del imperio y la construcción en su territorio de instituciones gubernamentales nacionales”. Por ello, la llegada al poder en Ucrania de rusófobos y anticomunistas le viene muy bien al gobierno de Polonia.

Es mucho más difícil entender (también a simple vista) por qué se guió el director de la investigación del museo de la represión Perm-36, Leonid Obukhov, para hacer las siguientes declaraciones (publicados, entre otros sitios, en la web oficial de esta organización): “los Hermanos del Bosque y los seguidores de Bandera lucharon por la independencia de sus repúblicas y ahora en estos Estados soberanos son considerados héroes de la lucha por la liberación nacional. Tienen el pleno derecho a ello”. Por cierto, es un candidato de las ciencias históricas y docente de cátedra de historia contemporánea de Rusia en la Universidad Estatal de Investigación Nacional de Perm. Y, además, en el mismo Perm-36 a los nacionalistas ucranianos y otros de los disidentes que lucharon por la caída de la Unión Soviética, se les ha concedido más de un monumento laudatorio.

Tales figuras y organizaciones enteras, como la organización Memorial, en su fanática lucha contra el comunismo y la historia soviética, se convierten en un servicio ideológico e intelectual de los nazis contemporáneos y nuevos seguidores de Bandera, no sólo lavando sus imágenes (como vemos en el ejemplo de Obukhov), sino, lo que es más preocupante, cantando el coro de la rusofobia internacional (en el cual los solistas son, sin duda, los seguidores de Bandera).

Hoy en día, los herederos ideológicos de Bandera y Shukhevych ya se hicieron con armas, y no están dudando en usarlas contra la población civil. Puede parecer que en el siglo XXI sea imposible una repetición de los actos del UPA. A quien lo crea así, le recomendamos leer las crónicas de Libia y Siria, donde los Estados Unidos también apoyaron a los ‘sublevados‘, al igual que estudiar los vídeos de Sashko Bilym (¿piensan que es poco para él? ¿Creen que en las filas del Sector Derecho hay pocos así?), numerosas acciones con gritos de “acuchillad a los Moscales”, procesiones de antorchas siguiendo el ejemplo de los fascistas de Kiev…

Los anti-soviéticos profesionales (sobre todo se esforzaron los intelectuales polacos) pueden estar orgullosos: gracias a su empeño, hoy es posible la aparición de nuevos conceptos, tales como “Masacre de Donetsk”, “Masacre de Járkov” o “Masacre de Odessa”.

 

[1]Término despectivo que se emplea en Ucrania para hacer referencia a la población rusa.

[2]TsA FSB. F.100 Op. 11 D. 7 L. 231 – 234.

[3]DA SBU. F. 13 D. 1020 L. 214 – 220.

[4]DA SBU. F. 13 D. 1020 L. 136 – 143.

[5]DA SBU. F. 13 D. 1020 L. 26 – 34.

[6]DA SBU. F. 13 D. 1020 L. 204 – 207.

[7]DA SBU. F. 13 D. 958 L. 153 – 159.

[8]TsA FSB. F. 100 Op. 11 D. 7 L. 102.

[9]DA SBU. F. 13 D. 1020 L. 164 – 176.

[10]DA SBU. F. 13 D. 1020 L. 15 – 22.

[11]TsDAGO Ucrania. F. 1 Op. 23 Ref. 523 Arcs. 43 – 46.

[12]BA. R. 94/17 BI. 1 – 7.

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